Discapacidad intelectual y madres cuidadoras

Jóvenes con discapacidad intelectual participando en un proyecto educativo inclusivo en Querétaro.

En las familias donde existe un miembro con discapacidad intelectual los cuidados y apoyos requeridos por esta persona son generalmente muy demandantes. Pueden necesitar asistencia en actividades cotidianas como bañarse, comer, cocinar, toma de medicamentos, movilidad y acompañamiento, sí como el apego a una rutina estructurada. En México, históricamente las mujeres se han encargado de la crianza y los cuidados, en especial, son las madres de familia quienes asisten y acompañan a la persona con discapacidad intelectual a lo largo de su vida. Esta labor de cuidados limita a las madres cuidadoras en su desarrollo profesional y económico y afecta su salud física y mental; en ocasiones su vida gira en función de las necesidades de la persona que tienen a su cargo. En los últimos años, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, asociaciones de la sociedad civil, académicas y grupos feministas han puesto énfasis en que los cuidados deben ser compartidos entre Estado, empresas y familias debido a su repercusión en el bienestar social, los derechos humanos y el desarrollo económico.
En México las políticas públicas en torno a los cuidados apenas están empezando así que mientras los sistemas de cuidados son puestos en marcha, las mujeres son principalmente las que siguen haciendo cargo. Sin embargo, este paradigma debe de cambiar a uno más equitativo, en donde todos los integrantes de la familia participen en las actividades domésticas y de cuidado. Y no sea solamente la madre la encargada de hacerlo. Ella es el pilar de la familia, necesita cuidarse para poder cuidar, pues a partir de su bienestar las dinámicas del hogar funcionarán mejor.
Algunas recomendaciones para las madres cuidadoras son las siguientes:
1.- No descuides tu higiene ni tu aspecto personal, arréglate para ti.
2.- Haz por lo menos treinta minutos de ejercicio cardiovascular.
3- Reserva por lo menos treinta minutos del día para una actividad que disfrutes, como leer, caminar, hacer manualidades, escuchar música.
4.- Trata de delegar las responsabilidades del cuidado y las actividades domesticas con otros integrantes de la familia.
5.- Duerme bien y mantén una dieta saludable
6.- Mantente conectado con tus amigos y familia.
7.- Manten una actitud positiva hacia la vida.
8.- Si necesitas apoyo psicológico no dudes en buscarlo, existe apoyo psicológico gratuito.
9.- Aprende a manejar es estrés y las preocupaciones.
10.- Sal y disfruta de la vida, acude a un parque, una exposición, un museo.
11.- Reserva un tiempo sólo para ti.

¿Buscas orientación y acompañamiento?

Cada familia vive un proceso único. Si necesitas orientación, información o acompañamiento relacionado con discapacidad intelectual, estaremos encantados de escucharte.

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